La piel, el órgano más extenso de nuestro cuerpo.
Nos abraza por completo, nos envuelve durante toda la vida.
Me gusta entender el concepto de la piel como un gran lienzo en blanco que nos acompañará siempre y en el que iremos dibujando y trazando nuestro rastro por la vida, ya sea dibujando constelaciones con lunares, destacando alguna que otra cicatriz o estría. Pero también entiendo el concepto de la piel, como el mayor dispositivo de memoria que pueda poseer el ser humano.
La piel tiene memoria. Y de igual manera que le ocurre a una mariposa que queda desprotegida cuando le tocan el polvo de las alas , las personas también sufrimos en nuestras carnes esa desprotección;
Cuando somos tocadas de la única forma en que tocar se convierte en algo malo, doloroso y sucio. Irrumpiendo también en tu vuelo por la vida. Cómo si te hubieran pisoteado todo el cuerpo y ya no queda un centímetro de ti dónde pisar.
La piel tiene memoria, y si el uso que hacen de tu piel no es el que tu esperabas recibir,o el que sabes que merecías, el sistema se consiente por ese mal trato recibido.
Se bloquea.
Entra en bucle.
Cómo si en la nube de la memoria de la piel, quedara aún alguna que otra bomba explosiva enterrada de aquella guerra que vivió tu cuerpo.
Algunas bombas són más visibles , las ves de lejos , sabes que estan ahí esperando a ser detonadas en cualquier momento cuando vuelvas a pasar por ahí.
Otras en cambio ; están completamente enterradas. Y como están enterradas en las capas más internas de la piel y no las ves, no sabes a cuántas más de esas vas a tener que enfrentarte a lo largo de tu vida.
Tu piel ha vivido una guerra.
y tu mente está viviendo la postguerra a través de ella.
Siempre vestida de una piel que tiene miedo.
Tiene miedo de un nuevo ataque .
Tiene miedo de volver a revivir uno de ellos cuando alguien , quien sea, pase de nuevo por la piel y pise una bomba de recuerdos que te exploten en la cara.
Y lo peor de todo, que ésto es incontrolable.
Puro inconsciente en bucle.
Don't stop.
No descansas casi nunca.
Te puede pasar en cualquier instante de tu vida, en el colegio, en el instituto, en la univerdidad, en el trabajo, en un autobús, en un metro, en un bar, en la calle....
Por eso intentas evitar ese contacto físico lo máximo posible, aunque siempre haya quien te llame sosa o poco cariñosa, etc.
Te aplicas esa ley de probabiblidad que te crees que va a salvarte.
Piensas que: a menos contactos físicos menos posibilidades hay de encontrar otra bomba pesada de esas por el camino....y no tienes ganas de más , la verdad.
Estás verdaderamente empachada.
Yo he sobrevivido durante mucho tiempo así, en base a esa probabiblidad.
Limitando mis contactos físicos, odiando los saludos de dos besos con desconocidos. Por que; si cada contacto era un riesgo, empecé a comprender que había riesgos innecesarios. Y crecí ,como todos, en un mundo en el que, socialmente o culturalmente, estás de alguna manera obligado a cumplir con un cierto contacto físico social establecido. Y a mi ese patrón me ha molestado bastante a lo largo de mi vida. Los golpecicos en los hombros cómo gesto de saludo, manos no tan conocidas que tocan tu pelo, cuando te agarran por la cintura para saludarte, para quizás apartarte para pasar...un largo etc.
No se si desde fuera pueda parecer muy duro o muy tajante. Pero yo personalmente ya que me expongo a través de ese contacto físico a poder padecer un episodio posttraumático aleatoriamente, en aquel entonces tenia muy claro que quería tener derecho almenos a decidir cuándo y con quién quería arriesgarme.
En mi caso, soy una persona que valora mucho que respeten mi espacio vital.
El metro cuadrado que me envuelve es mío, y en mi imaginario sólo deberían poder pasar de ahí esas personas con las que pueda tener un vinculo emocional . Pero la realidad no funciona así. y he tenido que adaptarme, seguir haciéndolo.
Quizás habrá a quien le parecerá exagerado, o una barbaridad, pero os aseguro que puedo recordar cada día a través de mi piel. Y os aseguro que no soy la única.
Hay carícias, zonas del cuerpo, que són para mí extremadamente vulnerables.
Mi espalda, mi nuca, mi pelo, mi cara, mi cuello, que me cojan por la cintura desde atrás.
Me da escalofríos.
Si alguien toca alguno de mis talones de aquiles cuando no lo espero, lo que se desata en mi interior te puedo asegurar que si que es una barbaridad.
El trabajo que cuesta, mantener la compostura, frenar la ansiedad que te corroe, intentar desconectar esa sensación de ti.( te puede ocurrir en tu lugar de trabajo por ejemplo, y ya no vas a salir corriendo, no?)
Cada día de mi vida tengo que prepararme mentalmente para recibir contacto físico.
Y puedo decir que con el tiempo, he pasado de ser tan calculadora, cómo os explicaba, a ser capaz de dejarme llevar más.
Dejarme abrazar y tocar está siendo todo un camino de aprendizajes.
Quizás hubieron épocas en las que no quería recordar ya nada más, pues porqué quizás en ese momento ya tenía demasiada información que asimilar, y no pasa nada, son etapas distintas por las que vamos a ir pasando a través de nuestro viaje por la vida, y no siempre vamos a poder con todo.
De unos años para aquí he perdido el miedo a recordar, y aunque no sea llevadero exponerme a las sensaciones que me pueda generar un roce con un conocido o desconocido, me siento más valiente que antes de afrontarlo. Por que cuando menos lo esperas empiezas a disfrutar más de esos contactos. Ya no todos, ni siempre te generan malas sensaciones.
Así que intento darme la oportunidad a sentir cosas agradables. Sin obligarme a nada nunca, y respetándome a mi misma siempre.
Es muy duro el trabajo interno que hay que hacer a diario para llevar una vida lo más "normal" posible. Las consecuencias psicológicas de los abusos sexuales en la infancia, afectan a muchísimos niveles y áreas distintas de la vida diaria, pero para mi, sin duda alguna; la consecuència más grande que me ha dejado ha sido esa:
La incapacidad o el rechazo al contacto físico, la incapacidad para relacionarme físicamente con normalidad, a todos los niveles, des de aspectos básicos sociales hasta obviamente la dificultad de disfrutar de relaciones sexuales como cualquier persona mentalmente sana.
Me apetecía compartir esta realidad de la que muy poca gente habla.
La metralla que queda en tu piel es importante.
Debes darle la atención que corresponde, valiente!
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EsteladeLunares

